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Sharlotte Esparza
Sharlotte Esparza | Biobío | 04/08/2020 17:55


Yo no existo


 Todos estaban conectados a sus redes. Todos tenían insertados sus chips. Desde los recién nacidos, hasta los adultos mayores. Todos estaban dentro del Sistema… excepto yo: yo no existo y nunca he existido.

   El Sistema lo sabía absolutamente todo, lo controlaba todo. Hasta el más mínimo detalle de la vida de todas las personas. En cualquier parte, en cualquier tiempo. ¿Querías divertirte? el Sistema lo sabía y te ofrecía sus cosas y te daba facilidades para acceder a lo que te ofrecía, aunque no lo necesitaras, aunque no fuera útil, pero, si era del Sistema, entonces era bueno. Querías esto, querías esto otro, lo de allá, lo de acá... el Sistema te lo brindaba.

   Todos los días, veía como todos corrían, iban a sus trabajos, salían a comer, se divertían, vivían sus vidas, bajo la tutela del Sistema. Como animales, en manadas, corriendo despavoridos. Como robots inconscientes, yendo hacia lugares previamente designados. Todo estaba programado.

   Todos viviendo sus vidas, dentro de lo que el Sistema les ofrecía. No podías hacer nada fuera del Sistema, no podías ver más allá de lo que te ofrecía. No podías romper las reglas del Sistema, no podías hablar mal del Sistema; lo escuchaba y lo veía todo.. todo. Todos hacían eso. Todos… excepto yo.

   Me rehusé con todas mis fuerzas a ser parte del Sistema, luché hasta el final por hacer lo que yo realmente quería y no lo que el Sistema  me ofrecía. Quería ser yo realmente y no lo que el Sistema quería que yo fuera.

   Vi a mi familia, mis amigos… a todos caer bajo las garras de un sistema que te decía cómo son las cosas, de un sistema que te imponía sus ideas a la fuerza, que te daba libertades dentro de lo que él permitía y no dentro de lo yo realmente quería. Todos cayeron, hasta los más fuertes… todos se rindieron ante el sistema, ante la magia, las luces y el encanto del... Sistema.

   Yo no le servía, por eso me desechó. Y, aquí estoy, viviendo mi vida, viendo cómo los demás sirven al Sistema y son un engranaje más. El Sistema decide por ellos… por ustedes. Pero, mientras tanto, sigan trabajando, sigan produciendo, sigan consumiendo, sigan… sintiéndose libres. ¿Creen que son libres? Es sólo una ilusión creada por el Sistema.

   Lo que me alegra, es que, cuando ustedes, ellos... todos, ya no sean útiles, cuando el Sistema decida que ya cumplieron su vida útil, cuando los deseche… estarán aquí conmigo. No estaré sola. Tarde o temprano, el Sistema decidirá por ustedes. Dará a conocer su voluntad y los sacará de circulación, como un auto viejo que va a parar a la chatarrería. Tarde o temprano, estarán aquí conmigo. Yo no existo y nunca he existido...


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