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Cándida
Cándida | Biobío | 16/08/2020 02:12

Pensamiento


"Si la vida acabase mañana"...es la frase que hace días ha resonando en mi cabeza, en realidad hace meses y para ser más exacta desde que comenzó la pandemia. 

Al principio se aparecía de forma fugaz, aprovechando algún minuto de ocio, pero yo hábilmente lograba hacerla desaparecer rápidamente. 

En su lugar aparecían ideas ambiciosas que guarde por mucho tiempo en mi mente, como la de leer uno de los tantos libros que permanecían arrumbados en mi velador, o las miles de clases de yoga que guardaba en youtube o instagram para hacerlas cuando tuviera tiempo, o mejor aún ver una de las tantas series que mis amigos de facebook comentan a diario y que yo nunca he podido ver. 

Ninguna de aquellas ideas llegaba a puerto, siempre la excusa fue el tiempo pero ahora ese tiempo estaba de forma obligada pero aún así no lograban quitar minutos de mi día. 

Pasaron los días y las semanas, todas iguales por lo demás, y yo pensaba que esa frase odiosa que me quería obligar a pensar en mi presente la había logrado dejar atrás, hasta que pasó lo impensado, me permití un minuto divagar sin restricciones, sin pensar en tareas pendientes del trabajo, sin pensar en deudas, en quehaceres o preocupaciones hogareñas, cuando sin querer esa frase ya se había apoderado por completo de mi mente, me paralicé unos segundos y pensé en escapar nuevamente, hacia unos días ya lo había intentado pero fui capaz de reaacionar, esta vez era distinto no tenía escapatoria ningún pensamiento salvador aparecía, sólo estaba ella, finalmente había llegado el día de enfrentarla, de admitir su lugar en mis pensamientos y darle una respuesta, para ver si así me dejaba en paz. 

"Si la vida acaba mañana"...suena sencilla la respuesta, ya no sentiría esa sensación de infelicidad, ya no existirían preocupaciones, lograría al fin ese descanso tan anhelado; pero así también habrían muchos besos pendientes, muchas conversaciones inconclusas, varios viajes por hacer y muchos proyectos por concluir, todo eso cruzaba por mi mente cuando una voz femenina me interrumpe la divagación, su examen es negativo. 

Todo había sido una falsa alarma, no me había contagiado con este virus mortal, sólo era un resfriado y ya podía regresar a casa, por lo que rápidamente deseché todo pensamiento fatalista y continúe el camino a casa, ya no tendría que seguir pensando en qué pasaría si mi vida acabase mañana. 

Cándida Eréndida. 


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